Impacto del salario mínimo en productividad y competitividad empresarial en Colombia
El ajuste del salario mínimo en Colombia influye de forma directa en la productividad laboral y en la competitividad empresarial de sectores formales e informales. Este texto analiza los efectos más relevantes para las empresas, con datos y recomendaciones prácticas para gestores y propietarios que deben responder a mayores costos laborales sin sacrificar eficiencia.
Salario mínimo en Colombia
En diciembre de 2025 el Gobierno anunció un incremento del salario mínimo para 2026, fijándolo en $1.750.905 mensuales (incluido el auxilio de transporte), un aumento cercano al 23% respecto al periodo anterior, el más significativo en años recientes. El Departamento Nacional de Planeación registró los motivos oficiales y las expectativas sobre ingresos dignos y productividad (DNP).
Productividad laboral
La productividad laboral es clave para que los aumentos salariales no se traduzcan en pérdida de competitividad. Datos recientes muestran una leve recuperación de la productividad total de factores, pero insuficiente frente al ritmo de crecimiento económico. Según análisis publicados, la productividad presenta crecimientos modestos que obligan a las empresas a intensificar inversión en capital humano y tecnología (Forbes).
PyMEs y salario mínimo
Las pequeñas y medianas empresas, que constituyen la mayor parte del tejido productivo, sienten con mayor fuerza el alza en los costos laborales: el costo total por trabajador (salario, prestaciones y seguridad social) puede superar los $2,4 millones mensuales en ciertos casos, lo que tensiona márgenes y liquidez (elDiario).
Para responder, las PyMEs pueden:
- Diseñar planes de capacitación y retención de talento que aumenten la productividad por trabajador; en ello, la gestión del talento y la reorganización empresarial son prioritarias (gestión del talento).
- Evaluar la reorganización o reestructuración de procesos productivos para reducir costos unitarios sin recortar capacidad productiva (reorganización y reestructuración empresarial).
Competitividad empresarial
Si los incrementos salariales superan la productividad laboral, las empresas pueden trasladar costos a precios, lo que presiona la inflación y reduce poder adquisitivo real. Ese desajuste fue señalado por varios analistas como un riesgo para la estabilidad macroeconómica y la competitividad del país (Forbes).
Impacto en la informalidad laboral
Un efecto no deseado es el incremento de la informalidad: cuando asumir los costos formales resulta insostenible, algunas firmas optan por contrataciones atípicas o subcontratación informal, lo que erosiona la protección social y reduce la recaudación. Mantener empleo formal requiere estrategias combinadas de productividad y alivios temporales para sectores más vulnerables.
Las empresas que buscan sostener competitividad deben integrar planificación financiera con estrategias de eficiencia operativa y cumplimiento legal: la planificación financiera y tributaria ayuda a gestionar el impacto en flujo de caja y precios (planeación financiera y tributaria), mientras que el asesoramiento en asuntos legales minimiza riesgos frente a exigencias laborales (asuntos legales).
Balance y recomendaciones
Para alinear salario mínimo, productividad y competitividad empresarial propongo acciones concretas y priorizadas:
- Invertir en formación y gestión del talento para elevar la productividad por puesto de trabajo, vinculando programas de capacitación con metas operativas (gestión del talento).
- Adoptar tecnología e innovación en procesos clave para reducir costos unitarios y mejorar competitividad frente a mercados locales y externos.
- Implementar planes de reorganización y ajustes escalonados que protejan la continuidad operativa de PyMEs y eviten despidos masivos (reorganización y reestructuración empresarial).
- Fortalecer la planificación financiera y tributaria para absorber shocks de costos sin sacrificar inversión productiva (planificación financiera y tributaria).
- Asegurar cumplimiento normativo y asesoría en contratos y prestaciones para evitar contingencias legales y costos imprevistos (asuntos legales).
El aumento del salario mínimo en Colombia plantea una oportunidad para impulsar mejoras en la productividad laboral y modernizar procesos empresariales. Las políticas públicas y las decisiones empresariales deberán ir de la mano: salarios dignos, inversión en capital humano y ajustes organizacionales coordinados son la mejor vía para preservar la competitividad empresarial y favorecer el empleo formal en el país.