El riesgo de apagón 2026-2027: una oportunidad para la resiliencia empresarial en Colombia

El riesgo de apagón 2026-2027: una oportunidad para la resiliencia empresarial en Colombia

Introducción

El apagón proyectado para 2026-2027 representa uno de los mayores desafíos operativos que las empresas colombianas enfrentarán en la próxima década. Con un déficit energético estimado en el 3.5%, la continuidad de las operaciones no solo es una cuestión técnica, sino un componente esencial para la resiliencia y competitividad en un entorno empresarial cada vez más volátil.

A medida que la transición energética avanza, surge la necesidad de que las organizaciones gestionen la energía como un recurso estratégico. Este artículo explora cómo las empresas pueden prepararse para sobrellevar este desafío y convertirlo en una oportunidad para mejorar su gestión y gobernanza energética.

Déficit energético y su impacto en la operación empresarial

El déficit proyectado no se traduce solo en cortes de energía, sino en un efecto dominó que puede comprometer diversas áreas dentro de la organización. Para comprender el impacto real, es crucial identificar los procesos críticos, medir la exposición a las interrupciones y estimar los costos asociados por sector y función.

  • Producción: Las paradas inesperadas en la cadena de producción pueden generar pérdidas millonarias.
  • IT/Data Center: La falta de energía afecta la integridad de los datos y la operación de servicios digitales.
  • Logística: Los retrasos en la cadena de suministro por problemas energéticos pueden afectar el servicio al cliente y la reputación de la marca.

Un análisis exhaustivo permitirá a las empresas crear un mapa de vulnerabilidad y priorizar áreas críticas donde implementar medidas de mitigación y resiliencia.

Diagnóstico de vulnerabilidades por función y proceso

Para desarrollar una estrategia efectiva, es esencial mapear las cargas críticas y detectar puntos únicos de fallo en la infraestructura energética de la empresa. Esta identificación puede hacerse a través de un análisis de cada función y proceso interno.

  • Producción: Identificar maquinaria y equipos que dependen directamente de la energía.
  • Servicios al cliente: Tecnologías que garantizan la atención al cliente, como los centros de llamadas, que requieren un suministro constante.
  • Cadenas de suministro: Evaluar la dependencia de proveedores y sus capacidades para operar en caso de problemas energéticos.

En este contexto, conocer estas vulnerabilidades no solo ayuda a proteger a la empresa, sino que también es un requerimiento creciente por parte de los stakeholders y reguladores, quienes evalúan la resiliencia empresarial ante riesgos energéticos.

Estrategias de mitigación y resiliencia

Las empresas deben evaluar diversas estrategias de mitigación para enfrentar los retos del déficit energético. Algunas de estas estrategias incluyen:

  • Generación distribuida: Implementar soluciones locales de generación, como paneles solares, para reducir la dependencia de la red.
  • Almacenamiento de energía: Incorporar sistemas de baterías para acumular energía durante períodos de baja demanda.
  • Contratos energéticos flexibles: Negociar acuerdos que permitan adaptarse a la volatilidad de precios energéticos.
  • Mecanismos de demanda-respuesta: Implementar programas que ajusten el consumo eléctrico en función de la disponibilidad energética.

Estas estrategias no solo ayudan a reducir el impacto de cortes de energía, sino que también aceleran la recuperación tras posibles interrupciones en el suministro.

Modelo económico y retorno sobre la inversión (ROI) de resiliencia

Al calcular el retorno de inversión en resiliencia, las organizaciones deben analizar el costo de interrupciones frente a las inversiones necesarias para mitigar estos riesgos. Esto implica:

  • Establecer métricas de impacto que evalúen los posibles beneficios de las inversiones en resiliencia.
  • Priorizar las inversiones según la criticidad de cada área afectada.
  • Explorar opciones de financiación que faciliten la implementación de soluciones energéticas sostenibles.

Un análisis exhaustivo garantizará que las inversiones justificadas a largo plazo contribuyan a la sostenibilidad y competitividad de la empresa.

Conclusión

El apagón proyectado para 2026-2027 no es meramente un problema que haya que afrontar, sino una oportunidad de crecimiento y madurez en la gestión energética. Las empresas que adopten una planificación proactiva no solo salvaguardarán sus operaciones, sino que también se establecerán como líderes en sostenibilidad y resiliencia. En Consultores CG&A SAS, estamos comprometidos a ayudar a las organizaciones a navegar este complejo panorama. Contáctanos y juntos planificaremos el futuro energético de tu empresa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio